Al término de la solemne función religiosa, que fue oficiada por los párrocos de la localidad, Juan Manuel Pérez y Miguel Ángel Campos, y que contó con los cantos del Coro "María de la Purísima", tuvo lugar la procesión de San Diego por las calles más céntricas de la ciudad a los sones de la Agrupación Musical Cristo de la Buena Muerte, al término de la cual se procedió, como es costumbre, al reparto de las tradicionales rosquillas, símbolo de la labor de San Diego en pro de las personas más desfavorecidas de la localidad.
La primera edil ha mostrado su agradecimiento a la Comisión de San Diego, que cuenta con el apoyo y la colaboración del Ayuntamiento, por la generosa labor que lleva a cabo en favor de las personas más vulnerables del municipio, al tiempo que ha destacado el carácter solidario de los ayamontinos.